Rocinante, nombre del caballo de Don Quijote

Rocinante

lineafirmaEl valle de Reocín, al que pertenece el pueblo de Quijas, está junto Santillana y a Torrelavega, ciudad a la que dio nombre la Torre de la casa de Garcilaso de la Vega, de la que descendían por línea materna el conde de Buelna y el Marqués de Santillana.

El valle de Buelna fue Señorío de la casa de la Vega. La leyenda AVE MARÍA es distintiva de la casa de la VEGA y bajo esta leyenda lucen sus armas los Quijano del valle de Buelna. Basta por tanto este apellido Quijano de Don Quijote para comprender que el hidalgo manchego descendía o era de un linaje de la casa de la Vega, aunque hubiese nacido en La Mancha, ésta fuese su patria y se honrase con llevar el sobrenombre della. No obstante el hidalgo se pone el nombre de Don Quijote para expresar con él muy al vivo su linaje (Cap. I). Cosa lógica, puesto que al mismo tiempo dice que desciende de Gutierre Quijada por línea recta de varón. (Cap. XLIX) Y dice que el nombre de Don Quijote era tan “significativo”como los de Dulcinea, Rocinante, y todos los que a sus cosas había puesto. Ni Babieca, Bucéfalo, Frontino, etc. tenían nombres tan propios o apropiados como el suyo de Rocinante, que vendría a ser con el tiempo más famoso y conocido que todos ellos.

La Condesa Trifaldi dice que “Clavileño el Alígero” podría competir en propiedad con Rocinante (Cap. II, XL) .A esta condesa la llaman la Condesa Lobuna porque en su condado se criaban muchos lobos. Los lobos, precisamente, dieron nombre a dos topónimos del valle de Buelna: Lombera o Lobera y Lobado o Lobao. Así que esta condesa tenía jurisdicción en valles del Señorío de la casa de la Vega, bien fuera por ella misma o su consorte. Clavileño el Alígero, como sabe el lector, era un caballo de leño o madera, que caminaba ligero y llevaba una clavija para gobernarse (Clavija-leño=Clavileño), así que sería imposible encontrarle un nombre más propio.

¿De dónde le venía tanta propiedad a Rocinante?. El hidalgo dice que puso a su rocín el nombre de Rocinante porque era antes y primero de todos los rocines del mundo (Rocín-antes=Rocinante). Para hablar de un rocín, al que en el diccionario se nos define como un caballo de mala traza, esto no tiene mucho sentido. Además ni él ni nadie conocía a todos los rocines del mundo para poder demostrar que esto fuera cierto. El valle de Reocín, Señorío de la casa de la Vega, y a cuyo valle pertenece el pueblo de Quijas, aparece en documentos antiguos como Rocín y Río Hocín, y para hablar de este Reocín la frase del hidalgo sí tiene mucho sentido, pues en el Diccionario Geográfico está, efectivamente, antes y primero que “Reocín de los Molinos” y que el resto de los Reocines del mundo. El hidalgo jugó con el parecido morfológico entre rocín y Reocín. Parece que hubiese razonado así: Quijas-Reocín-entes = Rocinante (Quijas-Quijada-Quijana-QUIJOTE). Lo que quieren decir estos nombres, tan propios como significativos, es que descendían de la casa de la Vega.

Obsérvese que, a continuación de decir Don Quijote que desciende de Gutierre Quijada, menciona a don Fernando de Guevara, segundo apellido del toledano Don Fernando Niño de Guevara -Arzobispo de Sevilla- que tuvo copias de obras de Cervantes antes de que se publicasen y que también está incluso de forma tácita en “El Quijote”. Otro Fernando Niño se casó con una leonesa Acuña-Portugal, cuyas armas lucen los escudos de ese monumental castillo gótico de Valencia de Don Juan, lamido por un río llamado Astura. Un nombre que, como el de la romana Asturica Augusta, llamada hoy Astorga (metátesis de Astro y un sufijo que conserva la “G” de Augusto/a), procede de los astros. Le trajeron a España los Astreos o astures Ceballos, que dieron su nombre a las Asturias tras la muerte de Alejandro Magno en Babilonia (año 323 a. d. C.), y que tuvieron su primer solar en España en el valle de Buelna de las Asturias de Santillana. Las raíces últimas del nombre de Santillana están en Ilión, la capital de Troya. El sur de Cantabria se llamará Castilla y el sur de las Asturias se llamará León. Un hijo del rey Alfonso IX de León puso el escudo de las tres bandas -distintivo de la casa de Ceballos- a las puertas de Sevilla tras reconquistarla. Esto también lo sabía el autor de “El Quijote”. Que no por casualidad se compara a Rocinante con Clavileño y a éste con el caballo de Troya. Las cosas y los siglos están más juntas de lo que parece. María Rosa Ruiz.


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