Fray Miguel de los Santos

Fray Miguel de los Santos

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Fray Miguel de los Santos fue confesor de Don Sebastián de Portugal y de Don Antonio de Portugal, Prior de Crato, otro de los candidatos al trono portugués tras la muerte del rey Don Sebastián. Conocía a éste y los vio partir hacia África, pues Don Antonio fue también a África con Don Sebastián. Anteriormente Sancho le había preguntado a Don Quijote: ¿cuál se más: resucitar un muerto o matar a un gigante? Es obvio que matar a cualquiera, incluidos los gigantes/reyes, es más fácil que resucitarlo, que es que es lo vino a contestarle Don Quijote. Pero la pregunta es luminosa, porque a Gabriel de Espinosa le estaban haciendo pasar por el rey Don Sebastián, que no dejaba de ser una forma de resucitarle. Se decía que Don Sebastián no había muerto en África y que andaba errante. Que Espinosa era el rey Don Sebastián. De esta forma Portugal seguía esperando el regreso de su rey, se mantenía viva la esperanza de una pronta y nueva independencia. Felipe II murió en 1598 y entonces estaba ya bastante enfermo. En Madrid hay poca salud, le escribía la monja a Gabriel Espinosa, que ya se veía reina de Portugal. A nuestros ojos, Don Quijote, Sancho, Dulcinea, etc, aparecen como unos y los mismos, pero aluden a distintos personajes. Los descendientes del Conde de Buelna y doña Beatriz de Portugal descendían de reyes de Portugal y de Castilla (el infante Don Juan de Portugal se casó con una hija bastarda de Enrique II de Trastámara), y en este hecho están las raíces de todas relaciones que se puedan encontrar en “El Quijote” con León o el valle de Buelna, porque lo que subyace en “El Quijote” fundamentalmente es la lucha por el trono portugués tras la muerte en África del rey Don Sebastián “el Deseado” en agosto de 1578, que trajo como consecuencia la pérdida de la independencia de Portugal en 1580, al prevalecer los derechos sucesorios de Felipe II y quedar anexionado a la Corona de Castilla. La desaparición del rey Don Sebastián fue como la crónica de una muerte anunciada (se le daba por muerto antes de salir de Portugal). El 31 de marzo de este mismo año de 1578 habían asesinado en Madrid al montañés Juan de Escobedo, Secretario del héroe de Lepanto -Don Juan de Austria- entonces Gobernador de los Países Bajos. Poco después, Antonio Pérez, el Secretario de Felipe II que llevaba los asuntos de Portugal, fue detenido y acusado de haber tramado el asesinato de Escobedo con la princesa de Éboli, doña Ana de Mendoza y de la Cerda, descendiente de reyes de Castilla y Francia, y tercera nieta del primer marqués de Santillana, Don Íñigo López de Mendoza Laso de la Vega, descendiente por línea materna de la casa de la Vega con el Conde de Buelna. La poderosa e intangible familia Mendoza aceptó el encarcelamiento de la princesa sin decir chitón. El archivo de Valencia de Don Juan ha sido una de las fuentes muy consultadas por los investigadores de Antonio Pérez y de este momento histórico de España.


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